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Bruxas y Meigas

Visitas 855 Comentarios 0 Publicado el 19/01/2016 por CrisR
 
Categoría: Enigmas y misterios - Etiquetas:
 
Bruxas y tarotistas buenas
 
Ligado a la figura de la curandera de los druidas de la Europa celta nacieron en Galicia criaturas mitológicas como las Bruxas y las Meigas. Tierra mágica famosa en esoterismo por sus videntes y tarotistas buenas, y sobretodo por esas brujas tan especiales. 
La influencia celta pervive hoy en día en la Galicia moderna en la literatura, la arquitectura, en las fiestas y el folcklore,  la música, en el carácter aventurero de sus gentes y sobretodo en la mitología gallega.

La Mitología gallega ha sobrevivido a siglos de represión cristiana o se ha mezclado con mitos de dicha religión. En definitiva se trata de una mezcla de creencias celtas, galaicas, germánicas (sobretodo suevos), romanas y cristianas, y que evolucionaron en esta tierra repleta de magia del Norte de la Península. 
Todo en Galicia parece rebosar magia por los cuatro costados. Sus frondosos bosques donde se pueden realizar múltiples reuniones con el fin de realizar conjuros, sus casas antiguas de piedra, sus múltiples iglesias y parroquias tan antiguas… En este contexto no es difícil imaginar a estas brujas gallegas reunidas en lo profundo del bosque y preparando sus rituales mágicos.
Eu non creo nas Meigas, mais habelas hainas (Yo no creo en las brujas, pero haberlas, las hay)
 
 
Es muy difícil diferenciar entre Meigas y bruxas. De hecho según la fuente que se consulte, se suele hacer referencia a cual de las dos entidades es la que suele ser más benévola y cual es la que es más dañina.
Así pues, indicar que Meiga es el nombre que se da en la parte norte de la península  (Galicia, Asturias y algunas zonas de Leon) a las hechiceras que eran capaces de echar o lanzar el “meigallo” o mal de ojo. Aunque no todas las meigas tenían un cometido diabólico si que lo eran  en la mayoría de las ocasiones. Por lo que nos quedarían las brujas, o mejor dicho las bruxas, que eran personas ancianas que conocían las artes ocultas y a las que se acudía para poder “limpiarse” del mal de ojo.
El dilema parece surgir del hecho que en el resto de la península el término de bruja es el que se emplea también para la persona que usa las artes mágicas para perjudicar a una persona. Volviendo a la tradición celta, tan presente en Galicia, la bruxa se podría equiparar a la curandera de los druidas.

Lo más normal debe ser utilizar el término de meiga y, después diferenciarla como blanca o negra según sean sus intenciones, o según se dedique a efectuar conjuros y bebederos para hacer el bien o para acarrear desgracias para sus víctimas.
 
 
​Desde el momento en que se instala “La Santa Inquisición” en Santiago de Compostela son muchos los procesos, en especial durante los siglos XVI e XVII, que se realizan en contra de estas mujeres obteniéndose confesión, siempre bajo tortura, de haber realizado un pacto con el diablo y de tener a este como su señor y reunirse para adorarle.

La manera de librarse de los influjos de una de estas meigas son también simples y los más efectivos consisten en portar un diente de ajo o quizá el más popular que sea “la figa”. Se trata de una representación de la mano con la postura característica del puño cerrado y con el dedo pulgar asomando entre índice y corazón.  Es muy eficaz contra el mal de ojo y contra todo tipo de envidias. Para que funcione la única condición es que debe de ser regalado y no comprado por la misma persona que lo use. También es conveniente recargar su energía, al menos una vez al año situándolo en el centro de tres velas blancas en una noche de luna llena, mientras se reza una oración. ​
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