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El extraño fenómeno del tarantismo

Visitas 101 Comentarios 0 Publicado el 02/01/2017 por CrisR
 
Categoría: Mitos y leyendas - Etiquetas:
 
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Cuenta la leyenda que la muerte podía ser causada por la mordedura de una araña, a menos que la persona afectada bailara la tarantela hasta más no poder, para expulsar el veneno a través del sudor.
En la Edad Media se creía que el tarantismo era un transtorno del sistema nervioso que afectaba a las personas que supuestamente habían sido mordidas por una araña europea llamada araña lobo o tarántula, y que solo la tarantela, danza que se caracteriza por un movimiento muy vivo típica del sur de Italia, tenía un valor terapéutico para este transtorno. Se suponía que bailar la tarantela permitía sudar el veneno de la sangre, como si esos movimientos cada vez más rápidos centrifugaran la ponzoña de la araña fuera del sistema circulatorio.
La mordida causaba que las personas entraran en una especie de trance o locura que las hacía bailar de manera compulsiva durante varios días, después de lo cual algunos se curaban y otros morían. 

Aquellas personas que creían que habían sido mordidos por la araña, bien porque habían sentido un picotazo o porque habían hayado una marca en la piel, iniciaban con la ayuda de los vecinos la danza de la tarantela. A este baile se unían otras personas que también creían que habían sido mordidos en el pasado porque se temía que el veneno de la tarántula que quedaba en su organismo podía activarse particularmente por el calor. Hay que tener en cuenta que el fenómeno del tarantismo solo se producía en los meses de verano.
El baile de la tarantela

La tarantela es un baile popular del sur de Italia, muy difundido de Puglia a Sicilia. Su origen está, al parecer,  en los colonos griegos que llegaron a Sicilia y el sur de la península itálica y llevaron con ellos los bailes en honor de Apolo y Dionisio.
​La danza se caracteriza por un movimiento muy vivo, in crescendo, en el que cada vez se baila más rápido, siguiendo el compás de una música con un compás de 6/8 (a veces 18/8 o 4/4) acompañada de palmas, castañuelas o panderetas.
Esta leyenda se mantuvo durante siglos, y se fue fortaleciendo a medida que se iban presentando casos de personas afectadas por el tarantismo, y que eran exorcizadas al bailar la tarantela.
Se cree que el vocablo taranta, tarántula, tarantismo, tarantela y sus derivados, tienen su origen en la ciudad de Taranto, localizada al sur de Italia, donde este rito curativo era especialmente utilizado, y en cuyas proximidades fue descrita la araña.

El tarantismo en la historia

Las primeras referencias conocidas al tarantismo aparecen en el siglo XI (hay una descripción de un médico de esa época  llamado Garipontus que lo denominó Antenaesmus) y fue común desde el siglo XV al XVIII donde desapareció de una manera brusca, aunque ha habido casos tan cercanos en el tiempo como 1957 y 1959.

Uno de los registros más antiguos y más famosos de tarantismo, tuvo lugar en julio de 1374 en la población de Aachen – Alemania. En este caso un grupo considerable de personas sucumbió al mal de la tarantela, bailando desenfrenadamente durante horas, hasta lesionarse o caer extenuados. 
La coreomanía o baile de San Vito

El tarantismo es una versión regional, del sur de Europa, de un proceso mucho más extenso que fue la manía de la danza, la coreomanía, la danza histérica, el baile de San Juan o el baile de San Vito, que de todas estas maneras se ha llamado. La coreomanía es un fenómeno poco conocido que tuvo lugar en la Europa continental entre los siglos XIV y XVII. 
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El flautista de Hamelín se ha relacionado con un caso de coreomanía que afectó a niños que partieron danzando hacia otra ciudad.
Otro caso de la plaga mas extraña que haya existido, ocurrió en julio de 1518 en Estrasburgo. En esa ocasión la víctima fue una mujer de nombre Frau Troffea, quién al entrar en una calle angosta de Estrasburgo comenzó a bailar repentinamente y de forma frenética. Seis días después la mujer continuaba moviéndose, y a ella se habían unido 34 personas más. Al mes, la multitud que se contorsionaba espasmódicamente llegó a 400 personas. Según los registros de este caso, a la plaga se le denominó “Plaga de la Danza”, y de la multitud afectada fueron muchos los que murieron por paros cardíacos y otras dolencias generadas por el constante baile.   

El profesor Ernesto de Martino estudió en 1959 un brote en el que describió a personas con el síndrome pero que no habían sido nunca picadas por una araña. Se creía que se había producido un contagio de alguien que sí que habia sido mordido o que había tocado a una araña. Esto dio lugar a una especie de histeria colectiva con unos danzantes que parecían estar poseídos, y en un ambiente donde era frecuente comportramientos con fuerte carga sexual.
Se creía que las mujeres eran las principales víctimas de la tarantela, ya que usaban falda y eran mordidas mientras trabajaban en los campos recolectando hojas de tabaco, lugar donde las tarántulas acostumbraban a crear sus madrigueras o refugios. ​Documental “La Taranta” de Gianfranco Mingozzi (1962).
Por siglos nadie había podido explicar este singular mal o plaga, ampliamente registrado en documentos.
 
Estudio y registro del tarantismo en España
 
Don Francisco Xavier Cid miembro de la Real Academia Médica Matritense, dedicó parte de su vida a seguir, estudiar y registrar varios casos de la tarantela en España. En su trabajo titulado “Tarantismo observado en España” (1787), Don Francisco describe treinta y cinco casos similares de este mal.
 
Uno de los casos registrado se trata de un albañil de nombre Manuel Peñasco. El 20 de agosto de 1768 el sano y vigoroso hombre de 36 años de edad, se encontraba en la Mancha para realizar un trabajo. Mientras tomaba su siesta de descanso a la una de la tarde, sintió la picada de una araña venenosa, y pocas horas después comenzó a sentir fatigas, ansias, vómitos copiosos, congoja del corazón, torpeza, frialdad universal, temores, y otros síntomas que le hicieron pensar que iba a morir.
El Tarantismo es el efecto que causa en el cuerpo humano el veneno de la tarántula, transmitido por la mordedura. Es el conjunto de fenómenos morbosos, como la debilidad, ansiedad, postración, palpitación de corazón, opresión de pecho, etc., causados por el veneno del arácnido. Don Francisco Xavier Cid (1787).
Don Francisco atendió al joven albañil y, tras confirmar la presencia de picaduras, recurrió al que según él, era el remedio más eficaz para curarle: solicitó la presencia de un músico para que tocara el son rápido de la tarantela. El músico se presentó con una vihuela y, tan pronto comenzó a sonar la melodía, el enfermo abrió los ojos, se lanzó al suelo, e inició el baile al ritmo de la música. Manuel bailó arrebatadamente durante once días sucesivos, hasta que finalmente se curó de la peculiar enfermedad.
Tarántula y araña lobo española
Todos los casos seguidos y registrados por Cid, consistían en una danza febril ocasionada por la mordedura de la tarántula, cuya cura era la música.  
Además del síndrome relacionado a la picadura real, existía una patología psíquica (no ocasionada por el veneno), de síntomas muy similares. De allí que la mayoría de los casos de tarantismo estudiados, cuenten con una consideración psiquiátrica. Los afectados, también conocidos como  tarantados o tarantulados, muestran síntomas relacionados con el delirio y la melancolía,  hablan de manera incoherente, pronuncian palabras ininteligibles, gesticulan, saltan rabiosamente, se golpean, se lanzan al suelo y sollozan desconsolados. Asimismo, manifiestan una sensibilidad especial hacia ciertos colores, padecen episodios de amnesia, y sufren periodos de letargo y de insomnio alternativamente. En general, tienen conductas extravagantes que les permiten descargar la excitación psíquica.

Según Don Francisco, mientras los pacientes seguían bajo los efectos del tarantismo, se observaba la acción de un veneno que actuaba lentamente, corrompiendo los humores y exponiendo los órganos a su corrupción. Una vez se  disipaba el veneno, al año se fermentaba de nuevo produciendo los mismos males que la primera vez. Las víctimas caían afónicas, como apopléjicos, desfallecidos, con cara y extremidades de color aplomado, y todos los síntomas que se presentaron en la primera ocasión. En estos casos, era menester recurrir de nuevo al tratamiento de la melodía de la tarantela.
“La taranta o tarantela, es la música potentemente rítmica, cadenciosa y repetitiva que actuaba como terapia permitiendo a la persona que bailaba hasta el límite de sus fuerzas, librarse del veneno inyectado por medio de la picadura”. Documental “La Taranta” de Gianfranco Mingozzi (1962).
Don Francisco defiende el uso terapéutico de la música, creía que el ritmo de la tarantela coincidía con el veneno de la araña, induciendo en el enfermo una conmoción psíquica sucedida de la necesidad de moverse al ritmo de la armonía. Si la música se detenía, los tarantulados padecían agudísimos dolores expresados a través de lamentos y quejidos. Según la experiencia de Cid, la tarantela era la única melodía capaz de activar el espíritu y generar las sacudidas y movimientos convulsos que producirían la cura.

Explicación médica

 
Tomando en cuenta los registros que detallan los casos de tarantela, esta ocasionaba malestar general, así como una sintomatología psiquiátrica similar a la epilepsia. Los síntomas eran ofuscamiento de la conciencia y alteración emocional, muy afines con los de la coreomanía, la cual produjo hechos como la Epidemia de baile de 1518. Corresponde a un trastorno neurológico conocido como corea de Sydenham.
La corea de Sydenham se caracteriza por movimientos espasmódicos, rápidos, descoordinados que afectan sobre todo a la cara, los pies y las manos. También muestran cambios en el comportamiento y un deterioro del control motor tanto grueso (mantener el equilibrio), como fino (escribir). La corea es el resultado de una infección en la infancia con el estreptococo beta-hemolítico del grupo A, un tipo de microbio.

Por otro lado, la mordida de la Lycosa tarantula (tarántula europea), a la que se creía causante del mal quizás por su aspecto intimidante, en realidad es inofensiva para el hombre.
Siguiendo los datos indicados por los médicos españoles con respecto a los casos de tarantela, ellos registraron perfectamente los efectos clínicos exactos a los causados por la picadura del arácnido viuda negra (Latrodectus tredecimguttatus), la cual era identificada como tarántula para la época. 
viuda negra (Latrodectus tredecimguttatus) 
El veneno de la viuda negra ataca el sistema nervioso central, en principio produce enrojecimiento e inflamación del área cercana a la mordedura, dos o tres horas después de la mordida la victima sufre dolores intensos y espasmos que afectan sus miembros, espalda y abdomen. Este estado puede extenderse durante más de 48 horas, la persona mordida puede sufrir náuseas y presentar dificultad para respirar. Si la mordedura no se trata adecuadamente, la persona puede morir en medio de convulsiones, temblores e inconsciencia.
 
La viuda negra tiene el hábito de preparar sus cuevas sobre las plantas, en madrigueras en el suelo o debajo de piedras. Por lo que perfectamente podría haberse encontrado en las zonas más afectadas por el tarantismo en Europa, en los siglos pasados.
 
En los casos estudiados en España no se produjeron los trastornos de comportamiento, ni el contagio colectivo detallados en los casos de Italia. Todo esto lleva a considerar los casos italianos como un fenómeno relacionado más con el esteropcoco o microbio responsable de la corea de Sydenham. 
 
En resumen el tarantismo abarca dos fenómenos: primero, la presencia de síntomas generales causados por la mordedura de la viuda negra, que en la antigüedad se creía era causado por la tarántula, o bien por una infección microbiana contraída en la infancia que derivaba en un transtorno neurológico conocido como corea de Sydenham. Y segundo, el efecto de curación de la música tarantela, lo que según la medicina actual consistía en un fenómeno de sugestión. La cura real para el veneno de la viuda negra, es el gluconato de calcio, otros tratamientos anti-venenosos y la aplicación de antisépticos en la herida para controlar la infección. Mientras que para el tratamiento de la corea de Sydenham es necesario la administración de antibióticos por vía oral e intramuscular.

CrisR

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